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miércoles, 5 de agosto de 2015

Explorando Lo Incomprensible

Seis propuestas para la próxima enfermeria. Tercera: la exactitud


 
He  tardado bastante tiempo en realizar esta entrada de la exactitud,  y el motivo, entre otros, ha sido que quería ceñirme en lo posible a esta tercera propuesta desde nuestro punto de vista enfermero, quería delimitarlo, precisarlo, en definitiva quería ser exacto. Y sólo al final del escrito sabré, exactamente, si lo he conseguido o no.
  Pero ayer pude por fin terminarla gracias a una coincidencica, concretamente a na casualidad que surgió mientras me tomaba cinco minutos de descanso en la actividad de la búsqueda de las palabras exactas para esta reflexxión sobre la exactitud en enfermería. Fue al abrir el periódico El País, en su edición de la mañana del día 2 de agosto del 2015, a las 16:32 de la tarde, cuando vi la siguiente frase de Javier Rodríguez Marcos en su artículo "Cuando fuimos leves":
"Los conceptos de levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, mutiplicidad y contundencia de Italo Calvino retratan a la sociedad actual".
  En esta frase, todos estos términos parecen tener una connotación negativa: la levedad de nuestro actuar sin contenido; la rapidez del usar y tirar, hija del consumismo masivo, rapidez de la alocada vida moderna; la exactitud de un perfeccionismo impostado; la visibilidad de nuesstros egos, del desear mostrarnos; la multiplicidad del quehacer frente al ocio perdido; y la contundencia de la cruda esencia del ser humano, la contundencia de su inhumanidad. 
  Sí, tal vez sean éstas las definiciones de los términos expuestos, aplicables no sólo a la sociedad actual sino también a la disciplina enfermera. Pero esos mismos términos pueden ser y son, justamente, el reflejo de elementos positivos que complementan el sentido pleno de los términos. De los dos primeros ya expuse su participación en Enfermería como propuestas de carácter positivo de lo qué debería ser ésta.

 Sobre la exactitud, ¿es posible enccontrar un espacio donde situarla y hacia la que dirigir a Enfermería? Esa es la cuestión, hay que dirigirla hacia la exactitud, y ello no quiere decir que se obtenga, tal vez no sea posible sino tan sólo situar a la profesión en su camino. Esa casualidad inicial ha cambiado, ha transmutado el planteamiento sobre la exactitud como existencia, como imperativo. Quizás haya que partir del supuesto de que conseguir la exactitud sólo es posible a través de una coincidencia, de una casualidad, coincidencia del modelo con su reproducción. Enfermería, en su actuar, reproduce constantemente un modelo, se fija en él a través de la evidencia existente para reproducir, con la mayor exactitud posible, dicho modelo. Y sólo en ocasiones consigue, ¿consigue?, llegar a la exactitud de sus aciones.
  "La exactitud no existe" en palabras de Matisse. Según Goethe, "si no pretendiéramos saber todo con tanta exactitud puede que conociéramos mejor las cosas". Tal vez no exista la exactitud sino la coincidencia, la copia se parece a su modelo, la actividad realizada es lo más perfecta posible (exactitud y perfección), por una coincidencia en sus elementos conformativos. Italo Calvino dice que para él la exactitud es:
  • un diseño bien definido y bien calculado de aquello realizado
  • evocar imágenes nítidas, incisivas, memorables
  • un lenguaje lo más preciso posible
  Habla de literatura. Una vez más, hagámos extrapolación y veamos qué es para mí exactitud en Enfermería:
  • adecuar los Planes de cuidados, nuestra actuación, a las necesidades reales del paciente 
  • inducir con nuestra acción enferrmera al surgimiento efectivo de la visibilidad de nuestra imágen, social y profesional
  • comunicar nuestros conocimientos con un lenguaje propio, inteligente e inteligible.
  Enfermería lleva en esencia ese buscar la exactitud, ese acercamiento a lo exacto, aunque es un acercamiento fruto de subjetividades, de la suma de cada uno de los profesionales que formamos parte de enfermería, de la suma de búsquedas individuales, donde buscar la exactitud es dividir cada acción en acciones más pequeñas, "el detalle del detalle del detalle", subdividir un proceso clínico en todas las acciones posibles, por ínfimas que sean, y de cualquiera de los participantes en ese proceso. 

"Le bon Dieu est dans le détail", afirmaba Flaubert. Y es en el detalle de nuestras accciones cuando nos acercamos a la exactitud.
  Pero al igual que Italo Calvino, el motivo de defender el valor de la exactitud, del acercamiento a la exactitud, de la búsqueda al acercamiento de la exactitud, se debe a su carencia, no sólo en el mundo literario, también en  la disciplina enfermera y extensible a todos los ámbitos de lo social. Hay una "pérdida de forma que constato en la vida" y "lo que me interesa son las posibilidades de salud". Si la exactitud no existe y solamente podemos preveer el acercamiento casual a una inexistencia, ¿lo que estamos defendiendo es entonces la inexactitud, la imprecisión, lo indeterminado, como único elemento existente? No. No existe un elemento sin su contrario, no existe lo inexacto sin la existencia de lo exacto y viceversa. No obstante, cuando se afirma que la exactitud no existe lo que se quiere decir es que ella no nos es visible, palpable, juzgable, comprobable. Y la no visión/imaginación de algo no excluye la existencia de ese algo, no excluye su existencia ideal., sino su exisstencia real. Nuestras acciones, en definitiva, deben recorrer el camino de acercamiento a esa idealidad que es la exactitud.

   Retomo la última frase del primer parágrafo de esta entrada número57, la número 22 de las exploraciones de Lo Incomprensible para ser exactos, donde decía que al final del escrito sabría si había conseguido delimitar la exactitud en enfermería. Mi respuesta es que no, que se trata de un concepto inhaprensible, de difícil explicitación, que seguramente he transitado por parajes incomprensibles dónde la expresión se ha hecho opaca, y que quizás y por casualidad habré sido, en algún momento, mínimamente claro. No obstante, me conformo con expresaar claramente lo siguiente: busquemos la exactitud en nuestras actividades del día a día, sólo así creceremos como profesión.




domingo, 7 de junio de 2015

Explorando Lo Incomprensible

Con los pies en el suelo

 Son casi 10 meses los que han transcurrido desde que inicié este blog, casi 5800 visitas y me sorprende cómo es posible conectar con gente que aunque, seguramente, nunca llegaré a conocer en persona, sin embargo, mantenemos un interés en común: compartir, mediante la escritura y la lectura, conocimientos, opiniones, inquietudes, elucubraciones... y, en ocasiones, filosofadas que pueden parecer que están fuera de contexto y que sean más producto del desvarío nocturno, del "meditar demasiado y observar demasiado poco" (que decía Thomas de Qincey*, fumador de opio, que no es el caso aquí), filosofadas más metafísicas que ontológicas (¡toma ya!). Y en ese sentido, puede parecernos que nuestro "amigo invisible" que así ha escrito pues que, tal vez, ha tenido un día malo... o no (y mira que fulanito es raro, a veces...).
  Lo sé, las 6 propuestas para la futura enfermeria, de las que he presentado 2 de momento, pueden parecer quimeras, fantasías volátiles sin ningún afianzamiento en la realidad, o así lo indica, quizás, la poca recepción que han tenido. Sí, son propuestas tal vez enrevesadas, mas no ininteligibles, que intentan ir más allá de la pura practicidad en la que estamos inmersos. ¿Prescindibles? Tal vez.. Aún así, quisiera finalizar la exposición de las propuestas.
  Y ¿por qué? Porque cierto día en cierta ocasión oí decir que debíamos "deconstruir a la enfermería" (en otro lugar ya hice referencia a ello). Y para ello creo que debemos repensar los fundamentos, desaprender de los errores históricos y renombrar nuestros atributos de acorde a la contemporaneidad. Levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicadad y el arte de empezar y de acabar me remiten constantemente a la que ha sido y es, de momento, mi profesión (¿mi vocación? ¿mi actividad artística? ¿Enfermería como ciencia y como arte?). Veo esos términos en cada actividad que realizo, ahora uno sólo de ellos, más tarde varios a la vez. ¿Por qué no darles voz, contextualizarlos?. Sin "theoria" no hay "praxis".
   "¿Theoria?¿Cuánto tiempo hace que ya no estás en asistencial, con los pacientes?" me parece oir de lejos. No, no se trata de eso. Estoy firmemente convencido de que estas seis propuestas, más que propuestas novedosas, innovadoras, son propuestas que recuperan las condiciones que nunca debieron perderse de nuesstro actuar, aquellos aspectos intrínsecos en nuestras actividades, en nuestro posicionamiento ante el acto de cuidar. Últimamente, el foco está puesto en la visibilidad como imperativo del carácter autónomo de la enfermería y como reflejo de su progeso académico, científico y social. Pero tan importante es la visibilidad como el resto de características: una enfermería cuyo actuar se produce con  levedad, manteniéndose a cierta distancia del paciente, respetando su privacidad, una enfermería libre de la "pesadez" de su actuar; una enfermería rápida y exacta, que huye de la generalidad para ir a la individualidad, cuyo razonamiento y decisión clínica adopta la velocidad de los cambios en el paciente; una enfermería que se ejerce en una multiplicidad de ámbitos y bajo una multiplicidad de enfoques, académico, de gestión, asistencial, de investigación..; una enfermería, finalmente, que sabe por dónde y cómo inciar su itinerario y que, a la vez, sabe cómo debe finalizar, cómo desde su visión valorativa de las necesidades del paciente constituye todo su actuar, todo su proceso, para llegar a un final evaluativo y retroalimentario de aquel itinerario inicial.
  En breve, la tercera propuesta.


sábado, 30 de mayo de 2015

Explorando Lo Incomprensible

Seis propuestas para la próxima enfermería 2

  En una entrada anterior inicié estas reflexiones movido por la lectura de la obra de Italo Calvino "Seis propuestas para el próximo milenio". Mis propuestas adoptan los mismos nombres que las de Calvino, y en aquella entrada hablé de la primera de ellas, la levedad, pero en clave enfermería. No se trata de una nueva metodología, de una nueva teoría del cuidado, sino de reflexiones que intentan ir más allá del marco asistencial, pinceladas filosóficas al entorno de qué debería significar ser enfermera y cómo debería ser nuestro ecosistema..
   La segunda propuesta para la próxima enfermería es la rapidez.  

Segunda propuesta. La rapidez. 

  Dice Calvino que la velocidad no tiene por qué ser un valor en sí, que "el tiempo narrativo puede ser también retardador, o cíclico, o inmóvil". No se trata de rapidez de la acción narrada, sinó rapidez del narrar, del tiempo narrativo, "agilidad de la expresión y del pensamiento".
  Extrapolemos: en nuestro Proceso Enfermero distinguimos la fase de Ejecución, aquella en la que llevamos a cabo nuestras intervenciones y el conjunto de actividades que las conforman como resultado de la aplicación del juicio clínico y del pensamiento críticoa las necesisdades del paciente. ¿Dónde reside la rapidez? ¿Dónde debería residir como propuesta para una futura enfermería?
   Acción que es narrada y acto de narrar = Actividad realizada y pensamiento de la actividad.
  En nuestro contacto con el paciente debemos estar atentos a todo lo que rodea a ese contacto e influye en el paciente, a lo que siente, a lo que padece, a sus objetivos, a sus deseos, al apoyo familiar existente, a los riesgos extrínsecos e intrínsecos que lo acosan, a lo que fue a lo que es y a lo que puede llegar a ser, a las necesidades que precisa cubrir, a cuáles son sus capacidades mermadas, a su voluntad ... Todo ello espera una respuesta nuestra, todo es susceptible de poner en marcha nuestra actuación, nuestra intervención, unas actividades enfermeras. Ahí no tiene sentido la rapidez. Los actos vitales del paciente, como los actos que se cuentan en una narración, tienen su tiempo, un tiempo que puede ser veloz (se nos escapa la vida de las manos, decimos), retardador (qué largos se nos hacen los días, parece que maañana no vaya a llegar nunca), cíclico (de nuevo, otra recaída) e inmóvil (día tras día sin que nada ocurra), usando los términos de Calvino. Así, la respuesta a esos actos, nuestras actividades enfermeras, deben seguir ese ritmo vital, el tempo de esa acción: rapidez cunado así lo demanda el paciente (actuación rápida ante una petición, ante una situación de urgencia...); retardo cuando nuestra acción debe ser  dilatada, demorada, incluso postergada (tiempo para acompañar, para cuidar, para dejar lo fútil para más adelante) ; cíclica cuando precise ser una actividad repetitiva, constante, periódica (curar, ayudar en las ABVD); e inmóvil cuando sólo sea importante nuestra no-acción, nuestra inhibición (indicaciones LET). La relatividad del tiempo.

  Pero en la determinación de las actividades enfermeras, en la elección de nuestra intervención como respuesta a las necesidades vitales del paciente, en la forma cómo determinamos esa intervención, en la forma de narrar, sí interviene la rapidez: rapidez como sinónimo de agilidad, no de precipitación ni de apresuramiento. Rapidez como diligencia, como dinamismo; rapidez como ligereza, como destreza... términos todos ellos interrelacionados. Rapidez del proceso de pensamiento crítico enfermero frente al problema del paciente, y rapidez del resultado de ese proceso, el juicio clínico, la respuesta, la decisión clínica de  la actuación enfermera. Enfermería ha de reflejar la rapidez de su pensamiento y de su toma de decisiones, ha de demostrar la capacidad de adaptación de ese pensamiento y de sus actuaciones a los cambios de salud del paciente. 
Rapidez del pensar y de la decisión de actuación, frente a ajuste temporal de dicha actuación